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Cutral Có, Neuquén, Argentina

10.12.08

Aquaterapia


Papel de la TERAPIA ACUÁTICA como instrumento rehabilitador.


. Principios físicos que afectan a la terapia acuática.

La terapia acuática, o uso del agua como medio rehabilitador, está tomando cada vez un papel más importante dentro del campo de la rehabilitación. La terapia acuática se define como la realización de ejercicios terapéuticos en el agua utilizando una variedad de posicionamientos incluyendo decúbito supino, posiciones verticales y reclinadas. (Framroze 1995).
El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.


Mediante la propiedad de flotación se disminuye hasta en un 90% el efecto de la gravedad. La flotación se explica mediante el principio de Arquímedes, el cual afirma que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado (Golland, 1981). En otras palabras, la fuerza de flotación del agua disminuye la carga axial de la columna y en las articulaciones de carga proporcionalmente al grado de inmersión. Por ejemplo, estando de pie con el agua a nivel del torax , el peso corporal se reduce un 60% en la articulaciones y la columna. (Prins J, 1999). Esencialmente, esto da al paciente y al terapeuta la habilidad de controlar las fuerzas de compresión sobre las articulaciones solamente con variar el grado de inmersión.

La segunda propiedad física del agua, la viscosidad, se origina por la fricción de los fluidos. Debido a la viscosidad moverse en el agua es como levantar “una pesa líquida”: cuanta más fuerza se emplee, mayores son las fuerzas de resistencia que actúan contra uno. La “pesadez” del agua facilita el esfuerzo específico variable o adaptable. Este tipo de acondicionamiento “dinámico” del músculo para la resistencia no puede conseguirse de manera similar con máquinas de resistencia variable clásicamente utlizadas en los gimnasios convencionales. El entorno acuático permite fortalecer los músculos en una postura funcional/erguida, sobre todo dentro de la zona del tronco. El hecho de realizar ejercicios locomotores básicos (es decir, andar y correr) utilizando la resistencia del agua mejora la funcionalidad porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra esa resistencia. Así, la auténtica ventaja del ejercicio en el agua radica en su capacidad de ofrecer resistencia específica en una postura funcional erecta (Sanders 2001).

Por último, la presión hidrostática es explicada por la Ley de Pascal, la cual establece que la presión aplicada a un líquido encerrado y en reposo, se transmite integralmente a todas las partes del fluido y a las paredes del recipiente que lo contiene. Por lo tanto a mayor profundidad el agua ejerce más presión sobre el cuerpo lo que provoca una mayor retorno venoso. Con este motivo, la presión hidrostática del agua nos ayuda a controlar la inflamación durante los ejercicios acuáticos, favoreciendo el proceso recuperador (Konlian, 1999)

· Efectos fisiológicos de la terapia acuática.

La inmersión en agua tibia (30º C) además de facilitar la realización de ejercicios no realizables fuera del medio acuático, provoca una serie de efectos fisiológicos (Haralson, 1999):
1 - Incrementa la circulación superficial y el aporte sanguíneo a los músculos.
2 - Incrementa el metabolismo general.
3 - Disminuye la hipersensibilidad de las terminaciones sensitivas.
4 - Relaja la musculatura de forma generalizada.

· Indicaciones de la terapia acuática.

Las indicaciones generales de la terapia acuática incluyen todas las patologías que afecten al aparato locomotor en las que deseemos reducir el dolor, el espasmo muscular, el edema, y aumentar el arco de movilidad y la fuerza muscular.
Muchas de estas patologías requieren diferentes niveles de descarga en tierra. Por ejemplo, inmediatamente tras una lesión lumbar, los pacientes suelen estar tan doloridos que les impide realizar ejercicio. Muchos de los ejercicios realizados en tierra (bajo el efecto de la gravedad) tienen el riesgo potencial de incrementar la presión intradiscal, provocando un incremento del dolor (Konlian, 1999).

Cole et al. (1996), en su revisión del uso de la terapia acuática en los dolores lumbares, concluyen que en el agua los pacientes toleran mucho antes la realización de ejercicios debido a la ausencia de gravedad que disminuye la presión intradiscal, el dolor y el espamo muscular. La eficacia de la terapia acuática en la patología lumbar quedó demostrada en el estudio realizado por Ariyoshi et al. (1999). En este estudio se realizó potenciación de la musculatura abdominal, gluteos, cuadriceps e isquisural y estiramientos de cadera, espalda, isquiosural y gemelos. La mejoría de los pacientes se mantuvo más allá de los 6 meses tras el tratamiento en un 90% de los casos.

Varios son los autores que han demostrado que la terapia acuática es efectiva en cuanto a mejorar la fuerza muscular así como la flexibilidad lumbar y general. (Hoeger at al., 1993; Sanders, 1993; Miss, 1988; Routi et al. 1994; Barreta 1993).
De todos ellos tiene un interés particular el trabajo realizado por Sanders (1993) en el que se objetivó un incremento de la fuerza abdominal sin realizar ningún ejercicio específico de potenciación de dicha musculatura. Este es un hecho importante debido al que el tono abdominal en la patología lumbar juega un papel fundamental, siendo considerada por algunos autores como una verdadera “faja” natural. Esta mejoría fue atribuida a la posición vertical y dinámica utilizada durante la actividad acuática. Hoeger et al. (1993) demostraron que ejercicios rítmicos en agua no profunda produjeron mayores incrementos de fuerza que las clases de aerobic de bajo impacto.

En cuanto a la flexibilidad Barretta et al (1993), y Hoeger et al (1993) objetivaron importantes mejoras en los acortamientos de la musculatura isquiotibial así como de la movilidad de la columna lumbar.
Además de los estudios sobre patología de columna, existen otros estudios científicos que demuestran una evolución clínica positiva en otras patologías: artrosis de rodilla, patología reumática, patología de hombro, y en poblaciones específicas como deportistas y tercera edad.
La causa más frecuente de dolor articular se debe a cambios artrosicos que se generan con el paso del tiempo. La terapia acuática provoca una reducción de la carga que soporta la articulación (al eliminar la gravedad), reduciendo el espasmo muscular e incrementando el arco de movimiento (Templeton et al. 1996). Wyatt et al. (2001) encuentran diferencias estadísticamente significativas en la percepción del dolor al comparar el tratamiento acuático con la rehabilitación convencional en pacientes con artrosis.

Asimismo, los estudios electromiográficos realizados por Poyhonen et al. (2001) objetivaron una menor activación de la musculatura antagonista de la rodilla durante los movimientos de flexo-extensión realizados en el agua. La importancia de este hallazgo es que demuestra una mayor relajación de la musculatura antagonista, lo que permite lograr un arco de movimiento mayor y una potenciación muscular más progresiva y menos dolorosa. Los beneficios de la potenciación muscular en los pacientes afectos de artrosis se encuentran sobradamente demostrados en la literatura científica.
En los pacientes afectos de patología reumática Templeton et al .(1996) y McNeal RL et al (1990) demostraron la utilidad de la terapia acuática en el incremento del arco de movimiento, disminución del espasmo muscular, disminución del dolor e incremento de la fuerza muscular.

Norton et al. (1996) objetivaron resultados equiparables entre el tratamiento convencional y el tratamiento acuático en paciente en los que se había llevado a cabo una reconstrucción del ligamente cruzado anterior de la rodilla. Más recientemente, Camillieri y cols. (2002) han demostrado que un grupo de pacientes intervenidos de rotura de ligamento cruzado anterior y sometidos a terapia acuática mostraron una recuperación más precoz y eficiente que otro grupo que realizó rehabilitación convencional.

Una de las articulaciones que potencialmente más se pueden beneficiar del tratamiento acuático es el hombro. Tal y como demostraron Kelly et al (2000), en un estudio aleatorizado a ciego simple, al comparar la activación electromiográfica de la musculatura del hombro en ejercicios realizados en el agua y fuera de ella, en el agua la musculatura se activó hasta cinco veces menos. Ello va a permitir trabajar un arco de movilidad mayor, más tempranamente y con seguridad para el paciente.



4.12.08

Almuerzo




Ya se dio por finalizado el ciclo de equinoterapia. En la última jornada los chicos se despidieron de Pulgarcito hasta el próximo año con el firme deseo de volver a pasear sobre su lomo y premiar su mansedumbre con el azúcar que tanto le gusta. Como cierre de la actividad, el viernes 28 se realizó un asado en el Parque de la ciudad, al que concurrieron todos los chicos y personal del Hogar, los instructores Luis Chandía y Héctor Fonseca y el Sr. Battistuzzi, que cedió las instalaciones de su chacra para las prácticas del último tramo. Se compartió una agradable jornada que incluyó caminatas y juegos mientras se esperaba el momento de saborear el asado.

24.11.08

Terapia acuática en PC y S. de Down



TERAPIA ACUÁTICA en la PARÁLISIS CEREBRAL

1. Introducción:

1.1) Definición: La parálisis cerebral es un término usado para describir un grupo de incapacidades motoras de carácter persistente pero invariable producidas en el cerebro del niño que pueden ocurrir en el periodo prenatal peri natal o postnatal.
1.2) Tipos de parálisis cerebral:
_ PC espástica (70-80%): Se caracteriza por una hipertonía que puede ser tanto espasticidad como
rigidez y que dificulta el movimiento. Tipos: diplejia, hemiplejía, cuadriplejia…
_ PC atetoide (15-20 %): Se caracteriza por fluctuaciones del tono muscular (que pasa de demasiado duro a demasiado blando) y a veces se asocia con movimientos descontrolados.
_ PC atáxica (5-10%): Se caracteriza por afectación del equilibrio y la coordinación. En la mayoría de los casos caminan con pasos inestables y tienen problemas con los movimientos que requieren una coordinación precisa como la escritura.

2. Objetivos de la actividad acuática:

2.1) Integración sensorial:
Un niño con parálisis cerebral suele tener serias dificultades tanto para aceptar los estímulos que recibe del exterior como para integrarlos.
En este caso nuestro papel seria:
_ Inicialmente valorar las posibilidades de integración. No por aportar muchos estímulos se integra más. Se integra lo que se puede. P.ej: si utilizamos el sentido del tacto evitar estímulos auditivos (mucho ruido), visuales (muchas imágenes)…
_ Ayudar a tolerar. Por lo general al principio sienten rechazo por lo desconocido, con el tiempo y la confianza el rechazo se transformará en tolerancia.
_ Repetición de estímulos (siempre los mismos).
_ Aportar seguridad y confianza
_ La participación activa como resultado final.
Por último cabria destacar que la parálisis cerebral, al ser fundamentalmente un trastorno motor, la capacidad de integrar sensaciones posturales, equilibratorias y cinestésicas es básico para eliminar miedos y a partir de ahí poder progresar.

2.2) Maduración emocional:
La definiremos como la capacidad que tiene el niño de ir haciéndose mas tolerante y adaptar su conducta al entorno.
Esta maduración depende de varios factores:
_ Capacidad de integrar sensaciones, si hay dificultad el proceso debe ser lento y cuidadoso.
_ Crear un marco estructurado, es decir, seguir siempre los mismos pasos y en el mismo orden.
P.ej: programa de ejercicios:
_ 10 min. de ejercicios en medio terrestre.
_ 20 min. de ejercicios en piscina pequeña.
_ 20 min. de ejercicios en piscina grande.
_ Ducha.
_ Vestuarios.
_ Inicio precoz
_ Trabajar con la familia para dar seguridad al niño.

2.3) Control respiratorio:
Las dificultades en el control respiratorio van a ser bastantes habituales en los niños con parálisis cerebral.
Bien debido a un deficitario control muscular o a un alto nivel de ansiedad y miedo.
Un buen control de la respiración ayuda a relajar al niño y por tanto se consigue evitar una respuesta muscular indeseada como es el aumento de la espasticidad.
Durante los primeros 3-4 meses de vida de cualquier individuo, se produce el reflejo de apnea, es decir, la glotis cierra automáticamente el conducto respiratorio evitando que el agua entre en los pulmones, de esta manera se evita la angustia y posterior rechazo al medio acuático que produce el atragantamiento con agua.
Es sino el primero, de los primeros controles que el niño debe comenzar a ejercer.
El reflejo de apnea se produce al echar agua en la cara del niño ya que ésta entra en contacto con las fosas nasales y con la boca.
El control respiratorio le permitirá:
_ Un progresivo control de su musculatura respiratoria.
_ Poder controlar y rebajar sus miedos y su nivel de ansiedad.
_ Provocar un mayor nivel de atención.
_ Desarrollar respuestas de control más rápidas y eficientes.

2.4) Potenciar las relaciones sociales:
_ Relación padre/madre-hijo: se consigue una mayor afectividad entre ambos debido en gran parte a tener a su hijo cerca de su cuerpo, el contacto físico con su progenitor es muy importante ya que proporciona una sensación de protección y bienestar muy beneficiosa.
_ La participación en grupo de padres e hijos contribuye a aumentar la capacidad de atención del niño, la imitación de conducta de otros niños e incluso facilita el aprendizaje.

2.5) Aspecto terapéutico:
_ Estabilidad
_ Equilibrio
_ Coordinación
_ Movilidad
_ Autoorganización del movimiento
_ Flotación
_ Relajación
_ Desplazamientos
_ Disociación: tiene que ver con la selectividad de movimientos y está muy alterada en el caso de la parálisis cerebral.
En un cerebro lesionado la respuesta muscular a una orden dada por el cerebro se produce en masa, es decir si se le manda a un niño hacer flexión dorsal de pie provocará una triple flexión de MMII------NO DISOCIA.
La ansiedad, el miedo y la dificultad de movimiento aumentan las dificultades de disociación.

2.6) Contrarrestar patrones de movimiento:
En general en la parálisis cerebral existirá un fuerte predominio de esquemas flexores y una insuficiencia de la extensión voluntaria,
Por lo tanto en el programa de actividad acuática se buscará, o bien potenciar la musculatura extensora o bien adaptar los ejercicios al esquema flexor.

2.7) Aspecto lúdico: diversión.

3. Desarrollo del programa en agua:

Todo programa debe pasar por tres fases:
3.1) Actividades de funcionalidad básica: control respiratorio, flotación, equilibrio…
3.2) Actividades dirigidas por el terapeuta/padre: con sus manos, rulos, pelotas, flotadores, colchonetas…
3.3) Actividades autónomas: nadar en diferentes estilos (croll, espalda…)

4. Progresión de las diferentes actividades:

4.1) De lo más simple a lo más complejo
4.2) Se repiten para su asimilación
4.3) Se modifican los ejercicios adaptándose a las características del individuo
4.4) Se busca la adaptabilidad a una situación en continuo cambio.

5. Ventajas del trabajo en medio acuático:

5.1) Liberarse de su peso:
_ La inmersión en agua del niño le va a suponer liberarse de su propio peso corporal, normalmente el único control antigravitatorio que se le exige al niño es un control cefálico mínimo.
_ Al pesar menos, el movimiento le resultará más fácil.
_ Por otro lado tampoco van a existir dentro del agua elementos que impidan el libre movimiento tales como ropa, zapatos…
5.2) Mayor densidad del medio acuático:
Esta característica no permitirá movimientos tan rápidos dentro del agua como fuera pero por otro lado al ser los movimientos más lentos tendrá más tiempo para recibir la información, procesarla y elaborar una respuesta motriz.
P.ej: si un niño en sedestación pierde el equilibrio, la resistencia del agua va a provocar que la caída sea más lenta y por tanto que tenga mayor tiempo de reacción para corregir dicho desequilibrio.
Debido a la densidad, el agua ofrece una mayor oposición al movimiento que el aire, por lo tanto nos permite realizar ejercicios contra resistencia, gracias a los cuales vamos a poder potenciar aquellos músculos que se encuentren más debilitados, en el caso de la parálisis cerebral serán los músculos extensores sobre todo de miembros superiores e inferiores.
5.3) Mayor posibilidad de manejo:
Al tener menos peso, el terapeuta tendrá más posibilidades de manejo del niño dentro del agua. Ésto permite:
_ Un trabajo más intenso.
_ Un mayor número de repeticiones
_ Trabajar sin riesgos de golpes ni caídas (importante)
5.4) El agua como un estímulo condicionante mantenedor de la atención:
En muchas ocasiones la dificultad que plantea el trabajo con niños o con personas con una alteración de su capacidad mental es la de que mantengan unos niveles de atención mínimos. El desarrollo de actividades en el agua les obliga a mantener continuamente la atención.
P.ej: si no mantiene el equilibrio durante un ejercicio y se cae, tragará agua, ésto será una experiencia desagradable para él, por lo tanto estará atento para que esta situación no vuelva a ocurrir.
5.5) Adecuar el nivel de exigencia:
El agua nos permite adecuar el nivel de exigencia y esfuerzo a cada niño, a cada situación, momento y circunstancia.
P.ej: A mayor profundidad el niño tendrá más estabilidad ya que solo deberá mantener el control cefálico.
A menor profundidad, menor estabilidad, por lo tanto más desequilibrio y más esfuerzo por parte del niño para no perder la posición.
5.6) Trabajo en medio cálido:
La temperatura del agua suele oscilar entre los 30 y 35 º.
Ésto facilita la relajación muscular (muy importante si hablamos de parálisis cerebral espástica).
Además el agua caliente facilita el movimiento, con agua fría tiende a encogerse.

Irene Fernández Suárez
Escuela Universitaria de Enfermeria y Fisioterapia de Asturias.
©www.efisioterapia.net - portal de fisioterapia y rehabilitación


HIDROTERAPIA en el SÍNDROME DE DOWN

Las personas con Síndrome de Down presentan entre sus peculiaridades específicas una hipotonía muscular y una laxitud ligamentosa que tiene su mejor tratamiento en la Hidroterapia. Es necesario tratarlas desde los primeros días del nacimiento y a través de toda la etapa de 0 a 6 años. El medio acuático es un elemento necesario para la Estimulación Precoz y la Educación Motriz.

Los niños/as con Síndrome de Down en este medio refuerzan su autoestima y valía en sí mismos. Sus movimientos mucho más suaves, consiguen con menor esfuerzo un mejor desarrollo psicosensoriomotor, reafirmando su tono muscular y reforzando sus extremidades. El medio acuático como elemento terapéutico de estimulación es bastante innovador y no suele estar contemplado en los esquemas habituales de la Estimulación Temprana. Sin embargo, su aplicación es necesaria, dadas las características específicas de las personas con Síndrome de Down, y está confirmada su importancia como forma coadyuvante de la Estimulación Temprana. Por estas razones, la actividad acuática realizada en piscina climatizada, cubre una necesidad importante para las personas con síndrome de Down tendiente al desarrollo de sus capacidades.


De igual modo existe un colectivo para el cual está altamente recomendada la práctica de ejercicio en medio acuático climatizado: las personas mayores, realizando un ejercicio activo que ayude a un mejor envejecimiento


15.11.08

Tony Melendez


12.11.08

DesafiARTE 2008



El viernes 31 se llevó a cabo una edición más del DesafiARTE, evento anual que sirve de encuentro a distintas instituciones de la zona que, a la vez, tienen la oportunidad de mostrar hechos artìsticos admirables, cargados de ternura y generadores de emociones.